Firmo el propósito de intentar pensar en positivo todo el tiempo. De intentar creer. De intentar confiar. De dejar de sufrir. De recuperar una ilusión que me dio la vida. Firmo porque quiero. Porque sin esa firma me vuelvo débil. Firmo y espero no firmar mi sentencia de muerte. Firmo por voluntad propia. Firmo tapándome los ojos y confiando en que no. Firmo, porque llevo un mes y algo que no vivo, que no siento, que no tengo certezas. Firmo. Firmo y firmo. Pero si en algún momento siento que me equivoqué. O veo que me equivoqué. Rescindiré este contrato con total tranquilidad. Cerraré esta gran puerta que me dio la vida tanto tiempo y abriré una pequeña por la que intentar pasar cada vez que me apetezca. FIRMO.
Marito.
jueves, 1 de agosto de 2013
miércoles, 19 de junio de 2013
Vuelve a mí.
Un error. Una semana. Un culpable. Sí, un culpable. Un error que marca mi vida. Un error que quisiera eliminar de cabeza con toda mi fuerza, mi alma y mi razón. Un error que estoy pagando muy caro. Y que lo merezco. Un error. Una disculpa. Una semana de agonía, de frustración, de carencias. Una semana de agobio, de espera, de paciencia. Una semana que puede que no sea una semana. Estoy dispuesto a esperar.
Sólo pido una cosa: vuelve a mi por favor.
Por todo lo vivido, por las risas, los llantos, las confidencias, los besos, las caricias, el amor... el amor, por todo, por todo lo que significamos el uno para el otro, por favor te lo pido: vuelve a mi. Inténtalo aún más si cabe. Vuelve a mi.
Estoy encerrado en una caja hermética de dolor, de inquietud, de carencias. Estoy agonizando en unos días que cada vez se me hacen más y más largos. Estoy encerrado en una caja de posibilidades que exprimo cada segundo para hacer que vuelvas a mí como viniste una ves. Estoy desgarrándome por dentro, "extrujándome" el cerebro para sacar ideas, gestos, palabras que hagan que vuelvas a mi.
Lo estoy haciendo y lo haré el resto de mi vida. Porque lo tengo claro. Porque sé que lo tienes claro. Sólo tienes que buscar. Nadie en mi vida me hizo sentir más querido que tu. Más amado que tu. Sigamos nuestro camino juntos. Hagamos de este infierno de vida que nos ha tocado vivir algo bonito, juntos.
Sigamos besándonos, acariciándonos, riéndonos del mundo y jugando en prados verdes, precipicios y oleajes. Bebamos sidra en tu lugar, bebamos café y calimocho en los míos. Sintámonos libres el uno con el otro. Hagamos que todo vuelva a lo anterior. Mejoremos lo anterior. Me siento capacitado para pocas cosas en este momento de mi vida, pero me siento capaz y fuerte para hacer una cosa: mejorar lo anterior.
Hagamos un punto y seguido de un error que ha cambiado mi vida, que ha hecho que me mire al interior y que piense en cambiar todo aquello que no me gusta de mi. ¡Vamos a hacerlo! Porque somos amor, cariño, confidentes, compañeros y relación. Somos amigos que se aman. Somos. Somos. Somos.
Por favor, vuelve a mi.
"Somos momentos que nunca se irán."
Tu Marito
Sólo pido una cosa: vuelve a mi por favor.
Por todo lo vivido, por las risas, los llantos, las confidencias, los besos, las caricias, el amor... el amor, por todo, por todo lo que significamos el uno para el otro, por favor te lo pido: vuelve a mi. Inténtalo aún más si cabe. Vuelve a mi.
Estoy encerrado en una caja hermética de dolor, de inquietud, de carencias. Estoy agonizando en unos días que cada vez se me hacen más y más largos. Estoy encerrado en una caja de posibilidades que exprimo cada segundo para hacer que vuelvas a mí como viniste una ves. Estoy desgarrándome por dentro, "extrujándome" el cerebro para sacar ideas, gestos, palabras que hagan que vuelvas a mi.
Lo estoy haciendo y lo haré el resto de mi vida. Porque lo tengo claro. Porque sé que lo tienes claro. Sólo tienes que buscar. Nadie en mi vida me hizo sentir más querido que tu. Más amado que tu. Sigamos nuestro camino juntos. Hagamos de este infierno de vida que nos ha tocado vivir algo bonito, juntos.
Sigamos besándonos, acariciándonos, riéndonos del mundo y jugando en prados verdes, precipicios y oleajes. Bebamos sidra en tu lugar, bebamos café y calimocho en los míos. Sintámonos libres el uno con el otro. Hagamos que todo vuelva a lo anterior. Mejoremos lo anterior. Me siento capacitado para pocas cosas en este momento de mi vida, pero me siento capaz y fuerte para hacer una cosa: mejorar lo anterior.
Hagamos un punto y seguido de un error que ha cambiado mi vida, que ha hecho que me mire al interior y que piense en cambiar todo aquello que no me gusta de mi. ¡Vamos a hacerlo! Porque somos amor, cariño, confidentes, compañeros y relación. Somos amigos que se aman. Somos. Somos. Somos.
Por favor, vuelve a mi.
"Somos momentos que nunca se irán."
Tu Marito
domingo, 28 de abril de 2013
¡Joder!
Ven. Acércate. Escucha. ¿Oyes algo? No, ¿verdad? Es esa penumbra, ese enorme salto, que se desmenuza, con el silencio que nosotros mismos hemos creado con templanza, con los más tiernos besos, que nuestra soledad nunca alcanza. Es el sonido de la confianza, sí, de la confianza que nos da el tiempo. Ese silencio no importa. Jamás importará, si es por confianza. La confianza de estar el uno con el otro en silencio sin preocuparnos nada más que de escucharnos decir nada. Mirándonos, en la cama. En el sofá. En un césped comiendo un bocadillo. En un acantilado del Cantábrico. Donde sea. Qué más da. Tú mismo lo dijiste: somos momentos que nunca se irán. Jamás se irán.
Si tenemos dudas, inseguridades, bastará con preguntar. Complacerá una respuesta. La respuesta será siempre creída y volverá el silencio. El silencio que no importa si es por confianza. Y si hay para hablar, hablaremos. Joderemos al mundo con mil conversaciones.
Echemos de menos aquellas despedidas en exámenes que nos dolían como puñales. Echemos de menos los primeros pasos juntos, los primeros cafés, las primeras comidas, los primeros besos. Esa ternura, esa fuerza inicial es imprescindible para lograr localizarnos ahora y más adelante en dos universos distintos pero fuertemente unidos por una galaxia común. Por un duro pero precioso paseo hacia el conocimiento y crecimiento personal, individual y como pareja. Ese crecimiento que estamos experimentando el uno en el otro. ¡Y que seguiremos haciendo, maldita sea! ¡Es profundamente cojonudo! ¿ No lo sientes? ¡Es jodidamente humano, irracional y precioso!.
¡Joder! ¡Te quiero tanto, joder!
Si tenemos dudas, inseguridades, bastará con preguntar. Complacerá una respuesta. La respuesta será siempre creída y volverá el silencio. El silencio que no importa si es por confianza. Y si hay para hablar, hablaremos. Joderemos al mundo con mil conversaciones.
Echemos de menos aquellas despedidas en exámenes que nos dolían como puñales. Echemos de menos los primeros pasos juntos, los primeros cafés, las primeras comidas, los primeros besos. Esa ternura, esa fuerza inicial es imprescindible para lograr localizarnos ahora y más adelante en dos universos distintos pero fuertemente unidos por una galaxia común. Por un duro pero precioso paseo hacia el conocimiento y crecimiento personal, individual y como pareja. Ese crecimiento que estamos experimentando el uno en el otro. ¡Y que seguiremos haciendo, maldita sea! ¡Es profundamente cojonudo! ¿ No lo sientes? ¡Es jodidamente humano, irracional y precioso!.
¡Joder! ¡Te quiero tanto, joder!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)