Siempre me han admirado aquellas personas capaces de
conseguir todo lo que se proponen. Nunca fui una de ellas. Jamás he ido más
lejos de lo que paciencia ha podido soportar. He intentado muchas cosas.
Siempre he acabado cansándome de ellas. Ahora busco una motivación externa lo
suficientemente poderosa como para poder convencerme de que debo tener clara
una sola cosa: ser feliz al cien por cien.
Ser feliz cien por cien.
Para conseguirlo tengo claro que debo conseguir una cosa principal. Confiar.
Confiar.
Para confiar, lo primero que debo conseguir es ganarme la
confianza de mi mismo. Si consigo esta confianza, seré capaz de conseguir las
cosas que me proponga. Necesito conseguir la confianza en mi mismo para
centrarme en dos aspectos vitales para mí. Pero primero, necesito conseguirla,
cuando la tenga todo será más fácil. Para conseguirla te necesito a ti. Necesito tú.
Tú.
Eres la pieza clave de este mundo enredado. De este cerebro
que lleva por nombre el mío. Eres la principal fuerza externa.
Con las idas y venidas de toda una trayectoria se notan
cosas buenas y cosas malas. En nueve meses hay altibajos. Baches en un camino.
Pero creo que si en esta vida de desecho que he tenido, he superado tantas
hostias por tantos baches, voy a ser capaz de esquivar esta pequeña piedra que
cogimos antes del camino. Que cogimos antes y que ahora me he encontrado.
Podré.
Podré.
Podré porque no tiene sentido. No tiene más sentido que el
que yo quiera darle. No quiero darle más importancia que esa. Ninguna. Costará
no dársela, pero poco a poco estoy consiguiéndolo. Porque sé que tengo ahí para
ayudarme a hacerlo. Porque escucho tu voz y se me pasan todos los miedos. Todas
las penas. Todos los agobios. Porque eres mucho más que ese hombro que tanto
sale en conversaciones cotidianas. Porque tú eres más.
Porque tú eres más.
Porque tú eres más que mucho. Mucho más que nada. Tú eres
tú. Y yo soy yo. Pero sin ti no soy yo y tu sin mi tampoco eres tu. Por eso no
tiene importancia. Por eso lo mando al rincón de las cosas absurdas. Lo apunto
en mi libreta de no me importa una puta mierda. Y ahí quedará grabado. Junto a
la muerte de Hitler o a las octavillas de propaganda religiosa. Tú eres esa
fuerza. Tú eres eso. Tú eres eso.
Una vez conseguida la confianza, en mí, en ti, en nosotros
seré capaz de todo. Lo seré agarrado de tu mano, como tantas otras veces.
Siento la necesidad de que nos demostremos todo lo que valemos y todo lo que
valemos juntos.
Mismas palabras para un mismo universo. Para una misma
causa. Para un mismo sueño:
“Soñare montañas escarpadas que serán tu nuez
esculpida. Transformaré brisas y océanos en el aliento de tus labios al
besarte. Soñaré que sueño contigo. Porque, te lo digo aquí y ahora, despierto y
vivo, que entre todos mis sueños, sobre todos los sobre todo, estás tú.”